Persona: quién es quién a la hora de actuar.
Escrito por Redacción   
lunes, 29 de diciembre de 2008
Persona significa “máscara”. Ése es su significado etimológico más puro. La raíz de la palabra. “¿De qué están hechas las palabras?”.

 

Ésa es la pregunta que Daniel Giménez Cacho, director, y Laura Almela y Mariana Giménez, actrices, se plantearon cuando decidieron convertir en teatro el guión cinematográfico de Persona, de Ingmar Bergman.

Sobra decir que Persona es uno de los filmes más influyentes de todos los tiempos. Su ADN está presente en cientos de películas, desde aquel churrazo llamado Mujer soltera busca hasta la nueva de Woody Allen, Vicky Cristina Barcelona.

La historia es tan brillante que hasta parece fácil de concebir: durante una función de Elektra, una actriz llamada Elizabeth Vogler pierde el habla durante un minuto. Al día siguiente vuelve a negarse a hablar, así que es enviada a una clínica siquiátrica, donde la atiende una enfermera llamada Alma (el nombre no es ninguna casualidad).

Como Elizabeth no mejora, su doctora decide enviarla, con todo y enfermera, a su casa de verano en una isla. Allí, Elizabeth sigue muda, mientras que Alma habla y habla y habla hasta que las palabras cambian de sentido y luego lo pierden. Nunca lo tuvieron, parece decir el rostro silencioso de la actriz.

Con este montaje de Persona, Giménez Cacho confirma su solvencia como director de escena. Sorprenden su sobriedad y su capacidad de síntesis: con gran elegancia convierte muchos espacios en uno solo, sin necesidad de pirotecnias visuales. “El teatro habla de seres humanos, no de objetos”, dice su escenógrafo, Gabriel Pascal, quien aquí vuelve a comprobar que es un verdadero poeta escénico.

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Pero Persona les pertenece a sus actrices. En obras como ésta se sabe quién es quién sobre las tablas. El grado de dificultad de Elizabeth y Alma es sólo para virtuosas, y Laura Almela y Mariana Giménez lo son. En cada función, ante el público, se echan un volado para ver quién interpretará a quién, y vale la pena ver la obra por lo menos dos veces (yo la he visto cuatro), para apreciar lo que ambas son capaces de hacer con cada personaje.

A veces pienso que Elizabeth es más difícil que Alma, porque no puede apoyarse en lo que dice. Pero luego pienso que Alma debe doler más. Quién sabe. El caso es que estas actrices llevan su arte a niveles en los que uno deja de pensar cosas como “qué buenas actrices” y empieza a cuestionarse acerca de cosas como la vida, la muerte, la existencia de Dios y la identidad.

Identidad es el tema central de Persona. Elizabeth interpreta personajes sobre el escenario, pero en la vida real (¿existe tal cosa?) también. ¿Quién es ella realmente? ¿Quién es Alma? Al empezar la obra cree saberlo, pero después ya no sabe dónde termina ella y dónde empieza su muda paciente.

Persona es una de esas obras que lo dejan a uno con más preguntas que respuestas. Pero viéndola se pueden afirmar varias cosas: El trabajo de Daniel Giménez Cacho es tan deslumbrante abajo del escenario como arriba. Mariana Giménez es una gran actriz. Y en cuanto a Laura Almela, la única palabra posible es genio. Por cierto, Almela tiene las mismas letras que el alma. Y eso tampoco creo que sea coincidencia.

*Por Sergio Zurita

www.sergiozurita.com